Ante este panorama, especialistas del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) recomiendan tres acciones concretas para blindar a las empresas: realizar auditorías internas mensuales que detecten anomalías con anticipación; revisar de forma periódica las listas negras del SAT para confirmar que ningún proveedor esté catalogado como empresa simuladora; y, sobre todo, conservar evidencias tangibles —bitácoras, fotografías, correos, cotizaciones y entregables— que demuestren que los servicios o bienes contratados realmente se entregaron.
Más información de El Cronista, aquí.