Este cobro de impuestos a los jugadores sería algo sin precedentes que nunca antes se había dado en las competiciones deportivas internacionales que ha albergado nuestro país, como los Juegos Olímpicos de 1968 y los Mundiales de 1970 y 1986, de acuerdo con el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP).
Más información de El Economista, aquí.