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Debido a que se prevé un bajo crecimiento económico para el segundo trimestre del año, expertos consideran que esto podría limitar a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) a cumplir con sus metas fiscales para el cierre de este año.

“Los riesgos para el crecimiento económico van cargados a la baja, no vemos crecimiento promedio de 1.6% como prevé la SHCP. No vemos que la economía rebote en este segundo trimestre, con lo que las metas fiscales estarían comprometidas, y el gobierno federal corre el riesgo de alejarse de ellas”, dijo Alejandro Saldaña, gerente de Análisis Económico de Bx+.

Explicó que si la actividad económica se desacelera un poco más de lo que se espera, podría generar dificultades en temas de recaudación al gobierno federal y, si se sigue cayendo la producción de crudo, se tendrán menores ingresos petroleros, lo que complicaría más cumplir las metas fiscales.

Durante los primeros cinco meses del año, los ingresos tributarios del gobierno federal presentaron un crecimiento anual de 4.7% con un total de 1.42 billones de pesos; mientras que los ingresos petroleros registraron una reducción anual de 17.4%, para sumar 342,602 millones de pesos.

De acuerdo con los Precriterios Generales de Política Económica 2020, las metas fiscales que estableció la SHCP para el cierre del 2019 son: un superávit primario de 1% del Producto Interno Bruto (PIB) y Requerimientos Financieros del Sector Público de 2.5% del PIB.

Con ello, se estima que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público —la medida más amplia de la deuda— se ubique en 45.1% del PIB.

Ernesto O’Farril, presidente de Bursamétrica, indicó que, de acuerdo con los cálculos que se hacen en la casa de Bolsa que representa, para el cierre de junio prevén que el Indicador Global de la Actividad Económica registre una variación de -1.2% anual.

De resultar acertada esta estimación, el PIB del país tendría un avance de 0.5% anual en el segundo trimestre y con ello el PIB para todo el 2019 se ubicaría entre 0.8 y 1.3% anual, expuso.

Consideró que, una vez que el Inegi dé a conocer los datos preliminares del PIB (31 de julio y la cifra definitiva el 23 de agosto), la Secretaría de Hacienda tendrá que ajustar su estimación del PIB para el 2019, la cual está entre 1.1 y 2.1 por ciento.

“A ver si para el 31 de julio nos dicen si estamos en recesión técnica o no; con ello van a venir más reducciones en pronósticos cercanos a 0 y va a crecer el temor de otra ola de reducciones a las calificaciones por la caída de la actividad económica, independientemente del programa de rescate de Pemex”.

Los expertos coincidieron en que el nuevo titular de Hacienda debe cumplir con las metas fiscales  y sus decisiones enfocarse a mantener la estabilidad de las finanzas públicas.

Enfatizaron que si bien la salida de Carlos Urzúa como secretario de Hacienda contribuyó a la incertidumbre que se percibe desde el inicio de este gobierno, no tendrá influencia en el crecimiento económico del país.

“Lo que se dejó ver con la renuncia de Urzúa es que hay dos formas de pensar en el gabinete económico. Algunos tienen fundamentalismos de izquierda y otros entienden los efectos de las decisiones, pero no se ponen de acuerdo y, al final, impera la voluntad del presidente”, lamentó O’Farril.

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