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En cualquier país del mundo se presenta el fenómeno de que algunos de sus habitantes mantengan parte de sus recursos patrimoniales fuera de sus fronteras, siendo diversas las razones que los motivan a ello, entre otros obtener un mejor rendimiento en otros mercados, confidencialidad, desconfianza en su gobierno, inseguridad, ventajas fiscales, temor a la nacionalización de dichos recursos, en fin pueden ser muchas las razones que motiven a expatriar los capitales ; lo importante es que mantienen parte de sus recursos fuera del territorio nacional y en principio fuera del alcance de las autoridades de sus países. Es evidente que este accionar pudiera pensarse que es actuar en contra de su patria; sin embargo, no hay que perder de vista que lo primero es cuidar el patrimonio y que no tiene nacionalidad.

Sin embargo, los recursos mencionados le hacen falta al país de que se trate ya que los mismos le permitirían generar una mayor actividad económica , una mejor posición en sus finanzas públicas , tanto a nivel macro como micro económico, fortaleciendo el ahorro interno y en general provocando bienestar para sus habitantes , de ahí que los países hacen esfuerzos y buscan mecanismos , en algunos casos coercitivos y en otros otorgando estímulos, para promover la repatriación de capitales y buscar así los beneficios antes citados.

Nuestro país no ha sido ajeno al fenómeno mencionado de capitales golondrinos siendo cantidades millonarias las que se encuentran fuera de sus fronteras mismos que ayudarían en forma importante a lograr una mejor estabilidad económica así como todos los aspectos antes mencionados; así quién no recuerda la tremenda fuga de capitales cuando se nacionalizó la banca privada, cuando un presidente de la República defendió al peso como un perro y los famosos mexdólares generando todo ello una gran desconfianza entre sus habitantes y una inestabilidad política y económica muy importantes, cuyos efectos aún estamos sufriendo.

Del 2 de agosto de 1989 hasta la fecha México ha emitido 5 decretos tendientes a motivar la repatriación de capitales y tal parece que los resultados obtenidos no han sido necesariamente los deseados, según lo han manifestado las autoridades hacendarias. Esto en virtud de que no es necesario animar la atracción de los recursos sino que además se debería otorgar seguridad en cuanto a la no fiscalización de dichos recursos así como seguridad jurídica al aplicar las reglas correspondientes y lo más importante estabilidad y seguridad en el país.