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”REFORMAS FISCALES 2010“

REFLEXIONES SOBRE LO APROBADO.

CONTAR CON UN ESQUEMA FISCAL COMPETITIVO
TEMA DE SOBREVIVENCIA.

Como en su oportunidad lo compartimos con ustedes, el pasado 8 de Septiembre del 2009, el Ejecutivo federal presentó para su aprobación ante el H. Congreso de la Unión, el paquete de reformas fiscales 2010.

Después de un “accidentado” y “singular” proceso legislativo, en el que se eliminaron y/o modificaron algunas de las propuestas notoriamente improcedentes, se aprobó finalmente lo que constituye la Reforma Fiscal para el 2010.

En su oportunidad tuvimos la oportunidad de expresar con insistencia nuestra convicción, como muchos otros lo hicieron, de que lo propuesto y aprobado en esta materia no correspondía a lo que nuestro país requería. Sorprendentemente, diversos congresistas ( algunos de ellos muy destacados políticamente ) también se expresaron en este mismo sentido, inexplicablemente, justo después de que ellos mismos acababan de aprobar esta reforma.

Una vez más, tuvimos una reforma fiscal “posible”, pero no se logró implementar la Reforma Hacendaria que nuestro país requiere, ahora ya con urgencia, por tratarse de un tema de sobrevivencia.

Pensamos que es importante recordar que la política tributaria de nuestro país constituye un instrumento de política económica, como existen otros; entre ellos, la política monetaria, por ejemplo.

O sea que, hablar de impuestos, es hablar de economía.

Así las cosas y considerando que estamos plenamente inmersos en la globalización, podremos entonces entender que no solamente los empresarios están compitiendo con el resto del mundo en el tema económico, sino que también, nuestro país está compitiendo, entre otras muchas cosas, con su esquema fiscal.

Requerimos pues contar con un esquema fiscal que sea claramente competitivo en el contexto internacional, pues ello nos permitirá, por una parte mantener los capitales mexicanos ( ya hay migración a otros países ) y, por la otra, atraer las inversiones extranjeras.

Habiendo inversiones nacionales y extranjeras, habrá empleo y, con inversión y empleo, habrá impuestos y bienestar social. Es decir, se generará el círculo virtuoso que tanto le urge a nuestro país.