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El plan fiscal que Trump busca impulsar en Estados Unidos podría tener un mayor impacto en la inversión en México que el mismo fin del TLCAN ¿Se avecina una guerra de inversiones?

Las propuestas fiscales de Donald Trump para incentivar la inversión en Estados Unidos podrían convertir al país en uno de los favoritos y obliga a las autoridades mexicanas a buscar implementar un Plan “B” para hacer su mercado más competitivo.

¿Cuáles son las propuestas de Trump?
Entre los planes de Trump para mejorar su atractivo fiscal a los inversionistas está la de bajar de 35 a 20 por ciento el impuesto corporativo.

La aprobación de este cambio generaría una problemática para México, donde la tasa de ISR es de 30 por ciento, y sería mayor a la de su vecino del norte.

Otra de las propuestas más polémicas en el plan fiscal consiste en la creación de un impuesto de hasta 12 por ciento sobre las ganancias offshore acumuladas por las formas norteamericanas. Con esta medida, Trump busca retener la producción de las multinacionales en su territorio.

México ante la reforma fiscal de Trump
El gobierno mexicano se ve obligado a “hacer su tarea” en temas de reforma fiscal que tanto ha retrasado. Sin embargo, se enfrenta a un contratiempo, las elecciones presidenciales de 2018.

A la actual administración le es imposible lograr una reforma fiscal que contrarreste los efectos de la política tributaria que busca implementar Trump, tarea que le corresponderá al gobierno entrante.

¿Qué dicen los expertos?
Carlos Cárdenas, ex presidente del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP), citado por Expansión, estima que la reforma fiscal en Estados Unidos tendrá efectos de corto, mediano y largo plazo, por lo que una en México, debe proyectarse para generar efectos también en ese tiempo.

Por su parte, Adriana Berrocal, presidenta del Instituto Mexicano de Ejecutivos en Finanzas (IMEF), señaló que para llevar a cabo una reforma fiscal se deben considerar las consecuencias económicas, porque por una reducción al ISR, el sector público puede ver reducidos sus ingresos por impuestos, y entonces solicitar más deuda, incrementar el déficit.

Si Estados Unidos mejora sus condiciones tributarias a los inversionistas y se hace más atractivo, se podría desatar una guerra de inversiones que obligaría a los países a adecuar sus ofertas para mantenerse en la competitividad. La pregunta ahora es ¿Cuál será la estrategia y el Plan “B” de México?

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