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La Cámara de Representantes de Estados Unidos votará este miércoles de nuevo la ley de reforma fiscal impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump, para subsanar un error procedimental que obligó este martes a hacer una modificación de última hora antes de ser aprobada por el Senado.

De esta forma, el mandatario podrá rubricar hoy mismo la reforma tributaria, la primera gran bajada impositiva desde 1986 y la primera victoria legislativa del magnate desde que llegó a la Casa Blanca.

A primera hora de la tarde de este martes, la Cámara de Representantes aprobó con 227 votos a favor (todos republicanos) y 203 en contra (los demócratas y 12 votos conservadores) el texto que habían acordado en proceso de conciliación los republicanos de ambas cámaras.

Pero dicho proyecto de ley entraba en conflicto con algunas normas procedimentales del Senado, por lo que tuvo que ser corregido antes de llevarse a la Cámara Alta, donde una vez superado el tecnicismo fue aprobado por 51 votos a favor (republicanos) y 48 en contra (demócratas).

Tras dicha modificación, la Cámara Baja tendrá que volver a someterlo a votación para cumplir con la ortodoxia legislativa, voto que se espera a partir de las 9:00 hora local (14:00 GMT) de hoy, pero no supondrá ningún cambio en el resultado final.

El texto fundamentalmente está dirigido a recortar impuestos a las grandes rentas y las empresas, reduciendo de forma significativa los aportes al fisco para las compañías de un 35 % a un 21 %, mientras que genera siete horquillas de pago fiscal para los individuos.

Además, según el cálculo de la Oficina independiente de Presupuesto del Congreso (CBO), la reforma que impulsan los republicanos sumará 1,45 billones al déficit nacional de Estados Unidos.

El proyecto de ley no deroga el impuesto al patrimonio o el impuesto mínimo alternativo para individuos, ambos objetivos a largo plazo para los republicanos, pero sí aumenta las cantidades de la exención.

Entre los aspectos más controvertidos, más allá de la reducción impositiva a las rentas más altas, la legislación deroga también la obligación de tener un seguro médico de la reforma sanitaria del expresidente Barack Obama a partir de 2019, y permite por primera vez las prospecciones de gas y petróleo Ártico.

Afectaciones a México
“No esperamos que salgan capitales de México de manera inmediata, pero sí podríamos ver que las inversiones a futuro elijan Estados Unidos, sobre México atraídas por una menor carga fiscal, que les permitirá un mayor flujo de capitales”, dijo Manuel Rico, socio de impuestos internacionales de la firma de auditoría KPMG.

Si se suman los impuestos estatales, la carga fiscal para las empresas en Estados Unidos se acercaría a 30%. En comparación, en México, las personas morales que invierten pagan una tasa de 30% de Impuesto Sobre la Renta (ISR) sobre sus ganancias; 10% de PTU (reparto de utilidades), más 10% sobre dividendos, detalla información del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP).

“Frente a los cambios en el país del norte, México estaría en una camisa de fuerza, pues será difícil hacer cambios de fondo en materia fiscal, considerando que habrá elecciones en 2018”, opinó Juan Francisco Torres Landa, socio en México de la firma legal Hogan Lovells.

En el corto y largo plazos, México puede dar tres respuestas a la reforma fiscal deTrump, la cual fue aprobada este martes por la Cámara de Representantes, para aplicar desde el primer día de 2018.

1.- Decreto para la industria maquiladora. Así como ocurrió tras los temblores de septiembre, el gobierno puede dar a través de un decreto, incentivos fiscales para los sectores afectados, que en este caso será la industria maquiladora, explicó el socio de KPMG. Ello si se considera que cualquier empresa de este tipo podría cambiar su domicilio fiscal a Estados Unidos dado el esquema de doble tributación.

La tasa de ISR será ahora más alta en México, y “eso no les va a convenir, porque el principal beneficio para esta industria era mano de obra barata y calificada, además de una tasa de impuesto menor a la Estados Unidos”, consideró Manuel Rico.

2.- Fortalecer Zonas Económicas Especiales (ZEE). El decreto de estas zonas, refiere que ofrecerán descuento de 100% del ISR durante los primeros 10 años de operaciones de las empresas que se instalen en las ZEE; créditos fiscales de 50% por las cuotas patronales que se pagan ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) los primeros 10 años de trabajo; tratamiento especial en materia de IVA y régimen aduanero especial con reducciones a las cuotas de derechos.

No obstante, al estar localizadas en regiones que no han tenido el mismo desarrollo que las regiones norte y bajío del país, carecen de infraestructura y conectividad competentes para el movimiento de mercancías, consideró Manuel Díaz, presidente de la firma especializada en comercio exterior y logística, Grupo Ei.

3.- Reducir el ISR y homologar el IVA. Esta es la propuesta con la que coinciden representantes del sector privado en México, sin embargo, es la que necesitaría de un proceso más a fondo, difícil de llevar a cabo en tiempo de elecciones.

Esto plantea IMEF para reducir impacto en México.

Para el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), se podría responder a los efectos de la legislación norteamericana con una fórmula conformada por estas dos condiciones: la disminución al Impuesto Sobre la Renta (ISR) a las empresas con domicilio fiscal en México y generalizar el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

“Aunque la autoridad ha determinado que podría ser prematuro para el país, (se debe) reaccionar (al plan fiscal de Trump) con una reforma fiscal estructural que genere una base tributaria más amplia, que fomente la inversión nacional y extranjera, y proporcione al sistema impositivo una mayor seguridad jurídica, privilegiando un sistema más justo”, señaló Adriana Berrocal, presidenta nacional del IMEF, en declaraciones recogidas por Forbes.

Ante la aprobación de la iniciativa que disminuiría el impuesto corporativo de 35 a 21% para las empresas establecidas en Estados Unidos, el gobierno federal ya debería de estar adoptando medidas de contención e incluso integrar una reforma fiscal en el país, agregó.

La propuesta se enfoca en disminuir el ISR para las empresas en México, mientras que para compensar la disminución en la recaudación se podría generalizar el IVA, además de disminuirlo de 16 a 15%, señaló Berrocal.

Estas medidas sólo serían parte de una reacción a corto plazo para evitar que se desincentive la inversión en el país; sin embargo, resulta necesario integrar medidas a corto plazo para incrementar el Producto Interno Bruto (PIB) del país, la base de contribuyentes y con ello impulsar la economía.

“En el pasado el incentivo de inversión en el corto plazo ha sido bajo. Por ejemplo, si bajamos la tasa del 30 al 21%, que es lo que se estima en Estados Unidos que podría bajar, estamos hablando de que el impulso a la economía de corto plazo sería de 0.3% del PIB y lo que se deja de recaudar sería alrededor de 1.1% del PIB. En esa falta de recaudación lo que se puede hacer es extender el IVA”, explicó Gabriel Casillas Olvera, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos.

El bajo costo de la mano de obra no puede ser la única ventaja competitiva del país, sino que es necesario desarrollar incentivos para mejorar la productividad, señaló Berrocal.

“Las ventajas de invertir o no en un país no sólo son las fiscales, ésa es solo una parte de la ecuación, no sabemos todavía el efecto neto de esta reforma, pero lo que el IMEF si ve es que con gusto esto ejerce una presión adicional para dar ese paso y hacer una revisión a fondo de nuestro marco fiscal”, detalló la presidenta del IMEF en conferencia de prensa.

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