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La cifras que nos dio el INEGI respecto al IGAE de octubre resultaron mejor a nuestra previsión de un crecimiento del 1.7% anual. Con cifras desestacionalizadas el IGAE creció 2.1% respecto a octubre del año pasado, y con las cifras originales el crecimiento es menor, en 1.2% anual.

Al revisar las cifras desestacionalizadas por los sectores se destaca una contracción del 0.6% anual en la industria, influida por la misma anemia que ha venido presentando la industria norteamericana, por la continua caída en la producción de Pemex de más de 7.7% anual, y la baja actividad en construcción.

Pero la sorpresa positiva es el dinamismo que muestra el mercado interno, creciendo en 3.4% anual. En octubre vimos una aceleración en el comercio. INEGI nos reportó recientemente un crecimiento del 10% anual en las ventas al menudeo. La ANTAD publicó un incremento del 7.7% real anual bajo tiendas comparables en ese mes. Las ventas de automóviles en el mercado nacional aumentaron 14.6% anual, y las remesas mantienen un monto mensual de 2,200 millones de dólares, lo que con el efecto de la devaluación implican un crecimiento en pesos de casi 20% en recursos que reciben las familias de los trabajadores emigrantes. El empleo está creciendo a un ritmo del 4% y el salario real al 0.4% anual.

El otro sector con buenas noticias es el primario, que está aumentando en 3.1% anual, con una buena dosis de exportaciones aprovechando la ventaja competitiva de la devaluación de la moneda.

Para noviembre, los datos podrían ser aún mejores. Nuestra estimación preliminar es de un crecimiento que podría ubicarse entre el 2.5 – al 3% anual. La producción automotriz mejoró sustancialmente a un ritmo del 7.4% anual. Las exportaciones automotrices aumentaron 9.6% anual, los precios del petróleo han repuntado a partir del acuerdo de recortes en la producción por parte de países petroleros miembros y externos de la OPEP.

En el mercado interno, para noviembre, las ventas de automóviles aumentaron 22.5%, las ventas de Walmart México a semanas comparables crecieron 4.5% en términos reales. Las remesas y el empleo siguen creciendo a buen ritmo.

Cifras preliminares de diciembre, como los índices de ocupación hotelera y las ventas de algunas cadenas comerciales que muestran un mercado muy activo, podrían darnos también buenos datos para el último mes del año. Nuestra estimación para el PIB al cuarto trimestre es de un crecimiento del 2.3% anual, con lo que el PIB de todo el año podría superar el 2.1% anual.

Lo que también llama la atención es la evolución de la inflación. En la primera quincena de diciembre la inflación subió al 3.48% anual. La de los precios al productor se ubica en 8% anual a noviembre.

Junto a estos números, los indicadores más recientes que reflejan las expectativas nos dan una lectura muy pesimista sobre el futuro. El factor Trump ha metido a los agentes económicos en México en una gran incertidumbre.

Los indicadores IMEF se encuentran a noviembre por debajo de los 50 puntos; tanto el manufacturero como el no manufacturero, lo que implica contracción en ambos sectores.

Los componentes del Índice Mexicano de Confianza Económica (IMCE) del IMCP/Bursamétrica cayeron significativamente en noviembre; tanto la percepción de la situación actual, como la percepción sobre la situación futura presentaron caídas significativas.

El próximo 20 de enero tendremos más información respecto a cómo se va a renegociar el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, y sobre la estrategia fiscal que ha prometido el Presidente Electo de los Estados Unidos.

Nos preocupan 3 aspectos principalmente:

1. El ruido que puede gestarse a raíz de la imposición de un plazo de 200 días que nos podrían dar para negociar en mejores condiciones para Estados Unidos en este tratado. Al final el TLCAN no va a desaparecer, pero la incertidumbre de casi 8 meses puede frenar la inversión de las empresas.

2. La posibilidad de que le apliquen un impuesto a las remesas familiares provenientes de Estados Unidos, que va a implicar un menor flujo de divisas hacia las familias mexicanas, pegándole al mercado interno.

3. La drástica reducción de impuestos para las empresas y para los individuos que va a proponer Trump a su Congreso. No creemos que esta reducción pueda aplicarse de inmediato, pero de aprobarse por la Cámara de Representantes para el 2018 nos podría llevar a una significativa desventaja contra nuestro esquema fiscal.

Se puede prever entonces un primer semestre del 2017 muy complicado para nuestra economía. No descartamos alguna salida de inversión extranjera de cartera que presione aún más al tipo de cambio, y por lo tanto a la inflación.

También sería lógico ver una mayor caída en la Inversión tanto de empresas extranjeras como de la inversión nacional.

El autor es presidente de Bursamétrica.

Twitter:@EOFarrillS59

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