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En los primeros tres años de gobierno de Enrique Peña Nieto, se aceleró la digitalización en el Sistema de Adminitración Tributaria (SAT). Esto ha generado beneficios, pero también molestia entre los contribuyentes.

“La digitalización ha sido buena, pero hay algunos casos en los que es exagerado lo que se pide a los contribuyentes”, dice Óscar Márquez,  presidente de la Academia de Estudios Fiscales (AEF).
Desde hace más de una década, el SAT se ha empeñado en utilizar la tecnología para hacer más eficiente su sistema de trámites, declaraciones y pagos, explica Francisco Macías Valadez, presidente de la Comisión Fiscalizadora de la Asociación Interamericana de Contabilidad.

Sin embargo, fue hasta esta administración que la digitalización se aceleró al dar seguimiento a los proyectos que ya estaban previstos desde el gobierno anterior, afirma.
“El gran acierto ha sido que tomaron lo que tenían y lo echaron hacia adelante, quizá a una velocidad mucho más rápida de la que debió de haber sido, pero están cumpliendo”, dice Macías.

Las pymes tropiezan 

La Firma Electrónica (FIEL), las solicitudes para Registro Federal Causantes (RFC), de devoluciones y compensaciones a través del portal, el pago referenciado, la emisión de comprobantes fiscales digitales por internet (CFDI), el buzón tributario y la contabilidad electrónica son algunas de las herramientas que ha implementado la autoridad fiscal, explica.

“A través de la digitalización muchos de estos trámites se pueden hacer por internet y esto ha reducido más tiempo, lo ha hecho mucho más fácil, más rápido, e incluso, evita la discrecionalidad o indisposición de algunos funcionarios”, asegura Márquez, de la AEF.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Proveedores Autorizados de Certificación (Amexipac), con la facturación electrónica hay ahorros de hasta 60 y 80% en gastos administrativos, impresiones, papel, mensajería y archivo.

Incluso hay quienes ahorran hasta 100% en su facturación porque hay herramientas gratuitas para los contribuyentes, tanto de los proveedores autorizados como del SAT, afirma Roberto Márquez, vicepresidente de Amexipac.

México estaba en el lugar número 15 de factura electrónica hace un año y medio, y hoy es líder en el mundo, destaca Macías.

Sin embargo, el presidente de la AEF señala que algunos trámites como la contabilidad electrónica afectan a los dueños de pequeñas y medianas empresas, debido a que tienen que gastar en equipos de cómputo, ancho de banda de internet, programas de contabilidad y asesoría de expertos.

Esto provoca molestia, incumplimiento involuntario y equivocaciones entre los contribuyentes, afirma.

Esos problemas se ven agravados con la resistencia al cambio, acompañada de la falta de cultura contributiva y desconocimiento de las ventajas que se puede obtener con la aplicación de estas herramientas, explica Jorge Confalonieri, director fiscal de Grupo Bimbo.

“A nosotros se nos cayó la venta, se nos cayó el número de clientes y hemos tenido que capacitarlos. A mí me ha tocado visitar clientes para tratar de explicarles, pero la gente no entiende”, señala.

Por eso es necesario que la autoridad brinde educación fiscal  y “haga un traje más a la medida” de los contribuyentes para facilitar el cumplimiento de sus obligaciones, recomienda Gerardo López, presidente de la Cámara de Comercio Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México (Canacope).

Excesos de la autoridad 

Macías considera que el SAT tiene que mejorar sus sistemas informáticos y homologación de sus procesos, ya que a veces se les cae el sistema y algunas oficinas siguen solicitando papel en revisiones.

Confalonieri, de Grupo Bimbo, ha padecido esta falta de coordinación en los procedimientos de la autoridad fiscal.

“Como mis productos son tasa cero tengo derecho a que me devuelvan el IVA, voy hago mi solicitud de IVA y resulta que me dicen: ‘tráeme toda la documentación en papel’”, comenta.

Márquez, de la AEF, considera que la autoridad se excede al solicitar la información a los contribuyentes, ya que en la ley se establece la obligación de entregar la contabilidad, pero no de acuerdo con los criterios de la autoridad.

“Si en un principio la reforma no denotaba una violación a los derechos humanos, hoy las exigencias que se están pidiendo, a mi juicio, sí implican una lesión a las garantías de los gobernados en materia tributaria”,  señala.

Macías difiere y dice que el SAT cuenta con todas las atribuciones para solicitar información y hacer revisiones, por lo que es mejor adaptarse a los cambios, que a la larga resultan benéficos.
En un principio “puede significar un mayor gasto, pero quien se integra, como toda inversión, le reditúa”, dice López, de la Canacope.

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