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De aprobarse la propuesta de reforma fiscal que presentaron los republicanos a la Cámara Baja de Estados Unidos, México se volvería menos atractivo y competitivo en lo que se refiere a la inversión, coincidieron expertos.

“Si se aprueba, en México vamos a estar en grandes problemas. El esquema fiscal del país no es competitivo, con o sin una reforma fiscal en Estados Unidos. No lo era desde antes del 2014 y, a raíz de la reforma fiscal, lo único que hicieron fue aumentar impuestos a los mismos de siempre, lo cual no solucionó el problema y nuestro esquema quedó todavía menos competitivo”, aseveró Carlos Cárdenas, experto fiscal.

En línea con lo anterior, Enrique Velderrain, socio del despacho Velderrain, Sáenz y Asociados, precisó que el problema de México es que las empresas que invierten, mexicanas y extranjeras, tienen que pagar 30% de Impuesto sobre la Renta (ISR), más 10% de dividendos y otro 10% de PTU.

Agregó que las compañías, al momento de decidir en qué país invertir, toman en cuenta diferentes factores, además del ámbito fiscal, como: costos de los energéticos, infraestructura, seguridad, entre otras cosas.

“En muchos de esos aspectos no somos competitivos y eso nos deja con la única opción de competir con salarios bajos y no es lo mejor que, como país, esa sea tu arma fuerte, ya que la idea es que sea al revés, que la población tenga mejores salarios e impuestos más bajos (…) si pasa esta reforma tendríamos un tema de deficiencia”, acotó.

En este sentido, Carlos Cárdenas aseveró que el capital mexicano y extranjero ya está saliendo de México y no por la propuesta de reforma fiscal de Estados Unidos, sino porque en México no se tiene un esquema fiscal competitivo.

“Si encima de eso Estados Unidos se pone tan competitivo, con tasas bajas para las empresas, ¿quién va a querer invertir en México? Si esa reforma fiscal pasa, estaríamos en problemas aún más graves. Los inversionistas, tanto mexicanos como extranjeros, se la van a pensar mucho antes de dejar su capital en nuestro país”, expuso.

La semana pasada, el partido republicano, al cual pertenece Donald Trump, presidente de Estados Unidos, presentó su propuesta de reforma fiscal, la cual respalda las propuestas de Trump para cambiar el sistema tributario de aquel país.

De acuerdo con lo presentado, se busca rebajar el impuesto corporativo de 35 a 20% para fomentar la competitividad de las empresas. Además, plantea una tasa especial de 12%, aplicable por una sola vez, para que las utilidades de las empresas de Estados Unidos sean repatriadas.

De acuerdo con Carlos Cárdenas, esta propuesta no tendría un impacto severo en México porque más bien va dirigida a aquellas empresas que tienen sus inversiones en países que tienen regímenes blandos.

De acuerdo con las declaraciones de Trump, se pretende que esta propuesta se apruebe antes de que termine el año, como “regalo de Navidad para los estadounidenses”.

SE DEBE SEGUIR TENDENCIA

Si bien para Carlos Cárdenas la propuesta de reforma en Estados Unidos es complicada de aprobar debido a que la deuda del país vecino es muy elevada y el déficit fiscal ronda alrededor de 3.5%, de aprobarse, México deberá hacer una reforma.

“Si ese escenario se da (que se apruebe la reforma tal cual la presentaron), irremediablemente el Congreso mexicano deberá hacer la reforma fiscal que a México le urge desde hace muchos años y que, por razones políticas, no se ha hecho (…) aunque sería triste que se hiciera forzada por las circunstancias y no por convicción y voluntad propia”, añadió.

Tanto él como Enrique Velderrain concuerdan en que México debe emprender una reforma fiscal que se recargue más en los impuestos indirectos y mucho menos en los directos, además de ampliar la base de contribuyentes para poder solventar las pérdidas que se originen por alguna baja en la tasa de ISR.

“Aquí también hay un tema importante de que la tendencia mundial, no sólo en Estados Unidos sino también en otros países, es bajar la tasa de impuestos a las ganancias y subir las tasas al impuesto de consumo, como el IVA. De esta manera, México deberá empezar a adoptar este esquema en el futuro si queremos ser competitivos para el mundo, se apruebe o no la reforma fiscal en Estados Unidos”, finalizó Enrique Velderrain.

Anteriormente, el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) aseveró que México debiera emprender una reforma fiscal “de gran envergadura” ante los cambios fiscales que puedan suceder en Estados Unidos.

Entre las recomendaciones para realizar una reforma, el IMCP precisó que los impuestos se deben reducir gradualmente hasta acercarse al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, e incrementar, en contraparte, los impuestos al consumo.

PROPUESTA REPUBLICANA

De acuerdo con el documento, se busca recortar la tasa del impuesto corporativo de 35 a 20 por ciento.
Se establece una tasa especial —aplicable sólo una vez— de 12% para que las empresas estadounidenses repatrien sus utilidades.

Para los hogares, se reducen los actuales tramos impositivos de siete a cuatro: 12, 25, 36 y 39.5 por ciento. La tasa máxima se mantiene igual a la que actualmente está, mientras que el nivel de ingreso al cual se le aplicaría dicha tasa aumenta a 1 millón de dólares para parejas casadas (actualmente es de 480,050 dólares).

No se incluyó el plan de límites al dinero que los contribuyentes pueden destinar, sin pagar impuestos, a su plan de retiro.

Se eliminan las deducciones de impuestos locales y estatales, así como la de los impuestos a las ventas.

Propone la creación de una nueva tasa de impuesto de 25% para las empresas “de paso”, es decir, aquellas de propiedad individual, sociedades y corporaciones que pagan impuestos a la tasa individual de sus propietarios.

Limita las deducciones del impuesto a la propiedad.

El plan prevé, por ejemplo, que una familia de cuatro integrantes con ingreso promedio anual de 60,000 dólares pague 1,182 dólares menos al año.

De acuerdo con las intenciones de Trump, la reforma se aprobaría antes de que acabe el año.

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